Cuando arte, solidaridad y artesanía se cruzan en el camino pueden nacer proyectos singulares entre empresas con impacto social y pinacotecas referentes a nivel mundial como lo es el Museo del Prado. Uno de los recientes encargos de Soulem ha sido justo así. Nuestras mujeres artesanas han puesto todo su oficio y saber hacer para crear una colección de lamparitas que rinden un pequeño homenaje a la obra de grandes clásicos de la pintura europea. Destellos de luz inclusivos para continuar favoreciendo la integración social de sus autoras mediante salarios dignos. Una colaboración especial que habla de compromiso, empatía y deja la puerta abierta a nuevas alianzas para caminar juntos en la misma dirección.
Escrito por Virginia Serrano, periodista especializada en decoración y bienestar

Visita a los talleres de Madrid
Macarena López-Cordón aún recuerda gratamente la visita de la Fundación Altamar a los talleres de Soulem en Madrid con un invitado muy especial, el equipo directivo y de compras de la Tienda-Prado. Quería poner cara a sus creadoras, conocer a esas mujeres valientes y empoderadas. Comprobar que su aprendizaje artesanal en el oficio de pantalleras se materializaba en piezas de calidad, con alma y la manufactura inequívoca de lo hecho a mano. Su mimo en cada paso a paso del proceso creativo, el ritmo lento y el cariño puesto.

Nada mejor que verlas trabajar un día cualquiera para convencerse de que estas mujeres, artesanas del siglo XXI podrían ser las protagonistas de un proyecto de colaboración singular con el Museo del Prado para su Tienda-Museo. Vieron el poder transformador que ejercía en ellas su trabajo artesano una vez recuperadas emocionalmente, como un paso definitivo dentro de su método de integración.
Así es cómo este proyecto en común pasaba de la teoría a la práctica, nacía la primera colección de lamparitas de mesa con el sello Soulem para una de las pinacotecas más sobresalientes del mundo. Una pieza de iluminación artesanal disponible en su tienda que trasciende a su belleza y funcionalidad como lámpara.
Su compra es un gesto de esperanza para estas mujeres tan valerosas, un nuevo impulso para que encuentren su camino y un futuro lleno de oportunidades laborales y vitales gracias al aprendizaje de un oficio tradicional como el de pantalleras.
Pinturas de Rubens, Jan Brueghel y otros maestros europeos
Por el momento, esta colección comprende 4 lamparitas de mesa de diseño cilíndrico y sus estampados son puro arte a pequeña escala. Apostar por el valioso patrimonio pictórico del Museo del Prado como fuente de inspiración ha sido una de las etapas más estimulantes del proceso creativo. Sus diseños recrean cuatro coloridas escenas de la colección permanente de la pinacoteca y, en particular, de grandes maestros europeos de los siglos XV al XVIII. Entre ellos, Jan Brueghel el Viejo y Pedro Pablo Rubens, el pintor favorito de Felipe IV de España.

Observar los estampados de estas lamparitas de mesa es un ejercicio de delectación, sus pantallas reproducen detalles difíciles de apreciar en la magnitud de las obras pictóricas, transformándose en pequeñas-pantallas murales que lucen líricos bodegones, naturaleza muerta, figuras humanas, escenas de guerra, etc. Piezas que cuando son iluminadas realzan el interés estético de estos cuadros, quizá ya admirados en su momento en el propio museo.
Se trata de “Bodegón de flores”, de Jan van Kessel el Viejo, “Llegada de los troyanos a las islas Estrófades y ataque de las arpías” de Dosso Dossi, “El mundo nuevo” , de Giandomenico Tiepolo y “La Virgen y el Niño en un cuadro rodeado de flores y frutas”, de Jan Brueghel el Viejo y Pedro Pablo Rubens.

Son lámparas con el valor artesanal inequívoco que Soulem deja en cada uno de sus encargos y un anhelo compartido con este templo de la pintura; apostar por una iluminación que reconstruye vidas y da fuerza a sus autoras para que sean personas autónomas. Una colaboración llena de cariño y empatía que deja ver el tesoro más preciado, aunque solo sea una ínfima muestra, la riqueza pictórica que el Museo del Prado atesora en sus salas.
Luciérnagas: una colección que es luz y esperanza
Como puntos luminosos en un cielo negro cuando llega la noche y la oscuridad lo envuelve todo, las luciérnagas parecen estrellas en movimiento en un paisaje casi mágico. Dan luz a la oscuridad, son faro, se convierten en bellos puntos luminosos, sutiles, como lo son las cuatros lamparitas de esta colección.

Qué mejor metáfora para nombrar a un proyecto de iluminación artesanal cargado de compromiso social, que persigue ser luz y esperanza para sus creadoras. Igual que en las noches en sombra es fácil apreciar las luces verdosas que producen las luciérnagas, estas lamparitas han nacido con un propósito; emitir luces cálidas e íntimas, regulables en su intensidad, brillar con un espíritu solidario e inclusivo.
Una iluminación de hoy que no solo nos habla de funcionalidad y belleza plástica, su mensaje es claro, nos lleva a pensar en las personas que hay detrás; mujeres artesanas del siglo XXI y a la vez supervivientes a la violencia y la migración forzada que aspiran a ser independientes, cien por cien autónomas y dueñas de un destino lleno de proyectos e ilusión.

